El Club de Ingeniería en RJ
- Miguel Fernández

- 3 jul
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Carta abierta a los asociados del Club de Ingeniería, y a los ingenieros en general.
Es sabido que el Club de Ingeniería, los ingenieros y las firmas de ingeniería aquí establecidas, ya tuvieron épocas áureas en Brasil y en el exterior, tanto técnica como políticamente, lo que mucho honra nuestra profesión y nuestras actividades.
En muchos momentos el Club se involucró en asuntos que trascendían la ingeniería, pero siempre en defensa de los intereses de la ingeniería brasileña, de la brasilidad y del mercado de trabajo. En eso el Club fue valiente, fue grande y fue victorioso.
Entretanto, en la estela del éxito, tanto el Club como nosotros, ingenieros, por lo menos en los últimos 30 años, nos descuidamos de los objetivos mayores, dejándonos envolver en discusiones político-partidarias-ideológicas, sindicales y hasta en temas de la competencia de asociación de barrios, las reuniones del Consejo a veces recordando “reunión de condominio doméstico”.
No es que esas actividades no sean importantes ejercicios de ciudadanía pero, al dedicarnos a ellas en el ámbito del Club de Ingeniería, dejamos de dedicarnos a nuestros intereses como profesionales y a cómo mejor podemos ayudar a nuestra nación: haciendo la buena ingeniería, sin empequeñecernos.
Al mismo tiempo, al privilegiar esos otros asuntos, exacerbando divergencias extraprofesionales, el Club se vació, permitiendo que la categoría se dispersara.
Hoy, se puede decir que el Club está decadente. ¿Causa o efecto? Da igual. Está decadente. No supo trabajar el interés corporativo de la ingeniería que dice representar ni se hace oír en las macrocuestiones académicas de la formación de ingenieros, patinando en las cuestiones meramente burocráticas.
En recientes épocas de tiroteo involucrando diversas empresas de ingeniería, públicas y privadas, comandadas por ingenieros, ni bien atacó ni bien defendió, como si los asuntos no le dijeran respecto, con una u otra excepción por acciones puntuales de colegas, temerosamente amparadas por el Club.
¿Cómo hacer para revertir eso?
Ciertamente no será haciendo lo mismo de lo mismo.
Si en la década de 1970 teníamos cuestiones claras que nos unían, hoy intentan hacer caballos de batalla donde no existen esas cuestiones, apenas como instrumento y estrategias políticas en la búsqueda del poder a cualquier costo.
Los que me conocen saben que, desde 1966, año en que entré en la EEUFRJ, he participado de la política profesional por creer que es nuestra obligación, pero nunca me presenté a disputar cargos.
Me gradué en ingeniería por la UFRJ en 1970 y desde entonces soy socio del Club. Son 54 años. Fui candidato al consejo del Club en las 3 últimas elecciones, siempre por honrosas invitaciones de colegas más actuantes, nunca por mi iniciativa. No fui elegido en la primera vez ni en la última, por lo tanto estoy dejando el Consejo.
Agradezco los 89 votos recibidos de los 256 que votaron. El más votado tuvo 143 votos, quedé en 26º lugar y, por lo tanto, no fui reelegido para las 25 vacantes de ese tercio de 75. Regístrese que fue una elección con increíbles problemas en la gestión de las urnas electrónicas, con la cancelación de la elección del día 25ago después de iniciada y rehecha el día 31ago.
También pido disculpas por el período en que fui consejero, pues creo que fui un mal consejero en la medida en que poco me molesté en combatir los asuntos insulsos que dominan la pauta de esas reuniones, optando por lo políticamente correcto o por la ley del menor esfuerzo, “me acomodé”.
Enfatizo que, de permanecer el “club de ingeniería” en ese enfoque de gremio estudiantil, en manos de una mayoría de colegas “graduados en ingeniería” pero no ingenieros, los que ponen la mano en la masa no participarán. Muchos por falta de tiempo, muchos por falta de motivo. Todos por no ver en el Club interés por su profesión como ingenieros activos, con sus problemas reales de mercado.
Finalizo elogiando el trabajo de facilitación de conferencias que, si no fuera por el Club, no tendrían dónde ocurrir. Felicitaciones a las DTEs (Divisiones Técnicas).

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