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El papel higiénico

  • Foto del escritor: Miguel Fernández
    Miguel Fernández
  • 6 jul
  • 5 min de lectura

Un amigo nuestro, ingeniero hidráulico-sanitarista, fue a participar de un evento en el colegio de sus nietos, un colegio bilingüe americano en una ciudad brasileña. Al ir al baño se encontró con un aviso insólito, en portugués y en inglés: “no colocar papel higiénico usado en el inodoro, colocar en el cesto”.

Ahora bien, el papel higiénico, formado por pequeñas fibras de celulosa, producido para deshacerse en el agua, especialmente después de usado para limpiar el trasero, es para ser descartado en el inodoro, por motivos sanitarios:

>evitar que animales e insectos como moscas y cucarachas se unten con restos de heces y paseen por otros lugares esparciendo lo que no se debe esparcir,

>evitar olores, en fin, no hay un motivo razonable para que no se arroje el papel usado en el inodoro.

Los alcantarillados sanitarios, especialmente el sistema normalmente adoptado en Brasil (separador absoluto), garantizan un transporte seguro de los desechos hasta la estación de tratamiento de alcantarillado y, aunque no exista un tratamiento convencional, la simple dilución y el tiempo de exposición de los agentes patógenos a un medio hostil para ellos en términos físico-químico-biológicos ya garantiza una buena mejora en la posible transmisión de enfermedades.

Si “se tapa” es porque la instalación está mal hecha. Debe ser arreglada, pues se va a tapar con o sin el papel higiénico que se lleva la culpa por todas las barbaridades que se arrojan en los inodoros, deliberadamente o por accidente, que lo diga el personal de mantenimiento de las redes de alcantarillado: toallas íntimas, pañales, piezas de ropa, juguetes de niños, embalajes, revistas, en fin...

El otro día ese mismo amigo fue a visitar a un pariente que vive en un condominio cerrado nuevecito, de alto estándar y, al ir al baño, fue advertido: ¡tirar el papel higiénico en el cesto! Preguntó al pariente dónde había estudiado, pero no había relación con colegios bilingües.

Ocurre que esa opinión de que el papel higiénico, después de usado, debe ser colocado en un cesto se viene generalizando y, nuestro amigo, siendo profesional de la ingeniería sanitaria, empezó a molestarse y al mismo tiempo a interesarse por el asunto.

Preguntó al pariente: “¿por qué?”. La respuesta fue similar a la de la dirección del colegio americano: “se tapa, es lo que me dijeron”. ¿Dijeron quién, cara pálida? Fue la primera pregunta que le vino a la mente, pero se contuvo.

Entretanto, el pariente agregó una aclaración: me dijeron que la caja de descarga no tiene “presión” (sic) suficiente para llevar el papel, solo con la “válvula de pared”, y allí era con cajas de descarga, para “economizar agua”.

Nuestro amigo preguntó si la caja de descarga tenía dos etapas de descarga, una para el “número 1” (menos agua) y otra para el “número 2” (más agua) y si la instalación estaba correcta (las válvulas de pared modernas también tienen esas dos etapas). La respuesta fue de ignorancia total del asunto.

La curiosidad científica de nuestro amigo lo llevó a inspeccionar la caja de descarga y descubrir que la constructora y la administradora regularon todas las cajas para llenar solo hasta la mitad, probablemente con el intuito de economizar agua, por lo tanto el flujo obtenido solo era suficiente para el uso tipo número 1 (solo orina), pero insuficiente para el uso, digamos, “pleno” (número 2 con algo de papel higiénico).

Las concesionarias municipales proveedoras de agua y de los servicios de alcantarillado se aprovechan de esos "discursos" de economía de agua para el planeta (como si el agua fuera abducida), para economizar, pues menores “volúmenes” de agua consumidos generan menores inversiones o las postergan, incluso cuando hay agua en abundancia, incluso sabiendo que la dilución de los alcantarillados en más agua también es un tratamiento.

Las constructoras de los inmuebles usan argumentos semejantes y economizan al hacer baños pequeñitos, sin columna de agua para descarga de pared (diámetros menores) y sin bidé (para mayor higiene y menos papel higiénico), dejando puntos para duchitas frías, que me parecen improvisaciones muy poco prácticas. Lo mejor mismo es un bidé.

Esos asuntos conducen el pensamiento a importantes dudas existenciales que permean el tema, algunas de las cuales merecen reflexión:

>el rollo de papel se desenrolla junto a la pared o por la tangente opuesta?

>el zurdo usa el papel con la mano derecha levantando la nalga derecha o viceversa?

>el papel higiénico es mejor que nada, pero continúa untando y esparciendo el problema sin resolverlo enteramente. Al fin y al cabo, ¿cuánto papel higiénico debe ser usado racionalmente hasta dar una descarga? Convengamos que un rollo entero va a terminar tapando cualquier cosa. ¿Serían tres hojas dobles de 15 cm? ¿O cuatro?

>¿el contribuyente necesitaría dar una descarga antes de dar por concluidos los trabajos? ¿Se levanta y se sienta de nuevo? ¿O termina de pie? ¿Dónde quedan los calzoncillos? (¿o las bragas?).

>en cuanto a las duchitas, ¿solo el chorro de agua resuelve? ¿Hace falta frotar? ¿Hace falta jabón? ¿La persona sostiene la duchita con una mano y “enjuaga” o “frota” con la otra? ¿Cómo será? ¿Las dos manos entre las piernas? ¿Caben? ¿Una mano por un lado y la otra por el medio? ¿Cuál es la mano con la duchita y cuál la del “enjuague”? Una mano por cada lado no da, pues las personas todavía no levitan. ¿Seca con qué?

>¿el uso de la duchita es necesidad, higiene o acrobacia?

En esa línea de divagaciones, hace muchos años, oí al querido amigo Vieira, también ingeniero con paso por el ramo sanitario (ex presidente de importante compañía de saneamiento), contar lo que su abuela decía al inicio de los años 1950:

_ Todavía va a llegar el día en que hasta para cagar tendremos que pagar.”

Ese día llegó ya hace tiempo. En paralelo, también disminuyeron las enfermedades, aumentó la longevidad, el confort y el bienestar, pero todavía falta que las personas se concienticen de que un mundo moderno exige también más cuidados y conocimiento del entorno, no solo de los teléfonos móviles y sus “aplicativos”.

Educación, cultura e higiene no son solo “lujos culturales”, sino también y principalmente conocimiento técnico y salud. Saber un poquito cómo funciona el sistema electrohidráulico-estructural de una residencia, una escuela, un comercio, en fin, es cultura útil y necesaria para que una nación se desarrolle y no le hace mal a nadie.

Diría incluso que educación, higiene y un mínimo de conocimiento técnico son prioritarios en relación con lo que entendemos como cultura, que es lo que nuestras oligarquías y colonizadores nos inseminaron y que terminan por ser lujos burgueses.

Todo sin disminuir las artes, la literatura, la filosofía, pues no existe nación ni civilización sin arte, literatura, filosofía, pero dependiendo del estadio en que la nación está, hay actividades más esenciales y actividades, digamos, menos esenciales. Darci Ribeiro lo decía muy bien: Brasil es la única nación aún en formación en el mundo. ¡Aún! No se debe poner el carro delante de los bueyes. Esencial es esencial, superfluo también es esencial, pero no tanto. Creo que “a buen entendedor, pocas palabras bastan”.

Los ingenieros de mierda (no mierda de ingenieros) necesitan hablar, tal vez gritar, ser oídos y valorados, y la diseminación del conocimiento en saneamiento básico (agua, alcantarillado y basura), incrementada como cultura de base para la población.

Ese es “el papel” del ingeniero sanitarista.

Ese “papel higiénico del ingeniero” no es para ser descartado, ni en la papelera, ni en el inodoro, ni de las preocupaciones de los planificadores, ni de los ciudadanos.

Y por ese papel necesitamos enorgullecernos, pelear, sin necesitar ser violentos o groseros, pero sin preocuparnos por ser políticamente correctos pues, muchas veces, lo “políticamente correcto” solo sirve para callar la razón y la indignación, tan en falta hoy en día.


Miguel Fernández y Fernández, ingeniero, cronista y articulista, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y del Instituto de Ingeniería # escrito en ene2023 R2026janRa, 6.526 caracteres


















 
 
 

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