ROMEGUÊS
- Miguel Fernández

- 7 jul
- 2 min de lectura
>>> 2018ene/mar, Revista Bio
En 1990, hubo un Simposio Luso-Brasileño de Ingeniería Sanitaria (Silubesa) en Braga. Fuimos diversos colegas de Brasil y, al llegar allí, descubrimos que había un intento, válido, de expandir el acontecimiento hacia un, digamos, Simposio Lusófono de Ingeniería Sanitaria (¿Silues?), pues una franja en la entrada daba la bienvenida a los colegas de Brasil pero también a los "colegas" de Angola, Mozambique, Cabo Verde, Guinea, Santo Tomé, Timor Oriental y, ¡sorpresa!, Galicia y Rumania (o Rumanía). Galicia todavía podía explicarse por la proximidad y mezcla de vocabulario, ¿pero Rumania?
Bueno, no hubo mucho tiempo para averiguar y, cuando vimos, ya estábamos en la ceremonia de apertura, en un anfiteatro, y el presidente del congreso dijo unas pocas
palabras de bienvenida a todos, pasó la palabra a un primer personaje y enseguida a una señora que, al comenzar a hablar, concluimos que sería de Rumania, pues no se entendía nada, aunque una u otra palabra sonara inteligible, confirmando el acierto de la inclusión de los rumanos y de las rumanas sanitaristas en nuestro medio.
Después de los 20 minutos que debe haber durado la presentación de la "rumana", el presidente del congreso, un lisboeta de dicción atlántica, para sorpresa de casi todos, agradeció la participación de la colega Maria Almeida Salazar, de Trás-os-Montes, que, para nuestra decepción, no era de Rumania.
La acogida y la comida servida en Braga fueron formidables en cualquier lengua, acento o dialecto. Y eso es lo que queda. El resto son bromas.
Miguel Fernández y Fernández, ingeniero, cronista y articulista, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y del Instituto de Ingeniería # escrito en 2018ene/mar, 1.350 caracteres


Comentarios