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El servicio militar, parte 3

  • Foto del escritor: Miguel Fernández
    Miguel Fernández
  • 6 jul
  • 5 min de lectura

A los 20 - 21 años


A fines de nov1967 ya nos reapresentamos en la EN - Escuela Naval (Ilha de Villegagnon, al lado del aeropuerto Santos Dumont), donde se forman los oficiales de la Marina de Guerra. Era (y es) una institución de enseñanza superior semiconvencional (semi porque militar), nivel universitario AAA, que se enorgullece en decir que es la institución de enseñanza universitaria más antigua de Brasil.

Eran las vacaciones de la muchachada que allí estudiaba en régimen de internado y, creo que nosotros, de la EFORM, no ocupábamos ni un cuarto de las instalaciones disponibles. Estuve por allí hace poco (2023) y me emocioné al ver todo más o menos igual, después de 55 años.

También era una época turbulenta, Brasil bajo gobierno militar iniciado en 1964, el presidente era Costa e Silva, guerrillas por el interior de Brasil (Araguaia) y en las áreas urbanas, la guerra de VietNam, el movimiento hippie (el auge fue en Woodstock, ago1969), fuertes acciones terroristas en Argentina (montoneros), en Uruguay (tupamaros) y en Chile el presidente era Eduardo Frei, sustituido por el izquierdista Allende en 1970, depuesto en 1973 por el general Pinochet. En Brasil, Carlos Lacerda, líder de la “derecha”, organizaba el “Frente Amplio” contra el gobierno militar, dándole un nudo en la cabeza a mucha gente por aquí. Yo era Lacerdista (estamos en 2023 y creo que todavía lo soy).

El nivel de los profesores y encargados de la EFORM cambió mucho. Otro nivel, pero para no decepcionarnos, también había aquellos oficiales que “no andaban bien”, o sea, con algún problema psicológico, arrimados para sumar puntos para la jubilación. Del CIAW para la EN solo nos acompañó el teniente fusilero Joel Belo.

Uno de los “profesores” que recuerdo (no el nombre porque no valía la pena), era un M&G (mar-y-guerra = coronel en el ejército), que nos dio una clase de “guerrilla urbana”. Ese M&G era tenido por excelente porque había sido de los primeros alumnos de su turma, y el milico le da mucha importancia a eso. Recuerdo que explicó d-e-r-e-c-h-i-t-o que no admitía ser interrumpido durante las clases y que al final los alumnos, autorizados por él, podrían hacer preguntas. La fama de malo y de extremadamente rígido de ese M&G lo precedía. Determinado día, la clase empezó, y el MG explicando allá una táctica:

_ ustedes vienen por aquí y nosotros por allí, etcétera y tal.... entonces si ustedes hacen esto y aquello nosotros haremos aquello y esto y bla bla bla, entonces nosotros habiendo cercado a ustedes, ustedes..... bla bla... y el M&G rayando el pizarrón entusiasmadamente....

_ por ahí a cierta altura, no resistí y hablé en voz alta en la sala: ¿quiénes son los nosotros y quiénes son los ustedes?

Silencio general. El M&G y toda la turma petrificados y el M&G todavía de espaldas al auditorio, empieza a girarse despacito, mirando a la turma y evidenciando haber tenido una descarga de adrenalina, dice en voz estudiadamente pausada y más baja que la de la clase, y como si estuviera siendo dirigido por Hitchcock:

_ ¿Quién dijo eso?

Mientras yo todavía pensaba si había sido una buena idea decir aquello, con toda la turma mirándome en silencio, el M&G habla, controlando las cuerdas vocales, pero en éxtasis por el poder que disponía sobre aquel alumno infame:

_ preséntese, “inmediatamente”, al oficial del día y diga que está preso.

A lo largo de la vida noté que los militares usan mucho esos “inmediatamente”; otra cosa que usan mucho es el tal “providencias cabibles”. Entonces, debo de haber dado una sonrisita, sintiéndome preso inmediatamente, para las providencias cabibles, sonrisita que no debe haber pasado desapercibida a nadie, ni a la turma ni al MG, que vociferó a la turma (éramos unos 100):

_ preséntense los dos más antiguos que el prisionero para escoltarlo hasta el oficial del día.

Miré a Joviano, que era el más antiguo de nuestra turma, y ya fui acercándome a él para ser conducido al calabozo.... Y fuimos saliendo.

El M&G, apoplético: dije escolta de dos. Y yo a él:

_ ¡pero yo soy el segundo más antiguo de toda la turma! El M&G ya medio descontrolado:

_ no ose dirigirme la palabra (o algo así, no recuerdo bien),

En eso, Ivo, que era el más antiguo de los fusileros, y creo que era el tercero más antiguo de toda la turma, tuvo el buen sentido de levantarse y, fingiendo agarrarme ásperamente por el brazo, sacarme de allí, con Joviano reaccionando un poco atrasado, y fuimos al oficial de día. Al llegar allá fue que supimos que aquel M&G era, en la EN, una especie de teniente Lapin en el CIAW.

La película del CIAW se repitió en la EN, perfeccionada: el director general de la EN (¿Álvaro?) no soportaba al M&G que me arrestó y, por canallada con el M&G, solo podía ser, me invitaba a almorzar en su mesa en el comedor de los oficiales, y convirtió mi prisión en un evento inolvidable. Nos descubrimos Lacerdistas e intelectuales de derecha, junto con una porción más de oficiales, casi fui convencido a “incorporar” en la Marina como ingeniero, llegué hasta a escoger el “cuadro” de la DHN (Dirección de Hidrografía y Navegación). Durante el año de 1968, mientras yo era funcionario concursado del Banco Central, todas las tardes, cambié de idea sobre ser funcionario público.

Al fin y al cabo, el militar es el prototipo del funcionario público. Fue una decisión que dejó muy triste a mi amada madre, pues estaba encontrando una buena idea tener al hijo en un empleo estable para toda la vida. Me dijo que yo no sabía lo que era pasar por dificultades. Intentando convencerme de ser funcionario público, me contó muchos pasajes de ella y de mi padre que yo no sabía. Parece que los padres se esmeran en esconder las dificultades a los hijos creyendo que, con eso, los hijos estarán libres de los problemas por los que ellos pasaron, o por vergüenza de lo que tuvieron que enfrentar, qué sé yo.

Del episodio con el M&G, lo realmente fastidioso fue un detalle surgido en los días en que necesité dormir en una celda, para “inglés ver”: agarré pthirus púbis (un tipo de piojo vulgarmente llamado “chato”) en los pelos del sobaco izquierdo, probablemente del colchón de la celda. El médico de la Marina que me atendió fue eficientísimo, pero quedé molesto pues nunca había contraído ninguna de esas transmisiones llamadas sexuales.

A fines de 1968, fuimos diplomados guardiamarinas (GM), con todas las pompas, y supimos que los dos meses que faltaban, enero-febrero69, serían embarcados de hecho, en inédito viaje de la escuadra brasileña a Europa para participar de unas tales “conmemoraciones cabralinas”.

La Escuadra salió de aquí enseguida, según una foto de la época, el 07ene1969, retornando a fines de febrero de 1969.

De ese viaje quedaron muchos recuerdos, contados en la crónica “servicio militar, parte 4”, y en la crónica “celos étnicos, - alfacinhas”.


Miguel Fernández y Fernández, ingeniero, cronista y articulista, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y del Instituto de Ingeniería # R2026janRa, 6.415 caracteres




 
 
 

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