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Suelly, la sinisdiestra

  • Foto del escritor: Miguel Fernández
    Miguel Fernández
  • hace 3 días
  • 7 min de lectura

Suelly Svartman Printzak (incluyó el Printzak al casarse en 1967), nació en Río de Janeiro en 1936, hija de judíos ucranianos, que vinieron a Brasil huyendo de los “pogroms”, de la época del fin del imperio ruso e inicio de las repúblicas comunistas, ambos, épocas y grupos, con connotaciones antisemitas. Tiene un hijo, 4 nietas y una hermana, Miriam (carioca 1944), profesora de francés.

En 1959, a los 23 años de edad, recién formada en “letras” por la Facultad Nacional de Filosofía, la FNFi, ingresó en la carrera de profesora de “Lenguaje” (Portugués+Literatura) en el Colegio de Aplicación de la FNFi, el CAp.

Los Colegios de Aplicación eran donde los licenciados por las Facultades de Filosofía tenían clases de didáctica, para obtener el grado de profesores. Para eso, los profesores eran seleccionados entre los mejores formandos, y los alumnos, como nosotros, eran los conejillos de Indias que se aprovechaban de esos “laboratorios”. En el CAp solo se entraba por concurso y, en caso de “repetir año” por una segunda vez, la matrícula no era renovada, resultando, con esos dos filtros, un cuerpo discente de excelencia. Un grupo difícil, pues muchos “se creían”, mentes brillantes. Debíamos ser insoportabilitos.

Un grupo, en el cual me incluyo, fue alumno de Suelly de mar1961 a dic1965, del 3º ginasial al 3º científico, de los 14 a los 18 años. Desde el inicio de las clases, percibimos estar delante de alguien especial. ¡Un espíritu superior!

Que un profesor acompañe a un alumno, por 5 años, más aún en la adolescencia, es marcante. Sin ningún desmérito para otros maestros que nos ayudaron y nos moldearon, muchos de nosotros tenemos plena conciencia de la influencia que Suelly tuvo en nuestra construcción, en nuestra vida.

En la época, hasta los 14 años, las lecturas más comunes eran de los autores Monteiro Lobato, Viriato Corrêa, Mark Twain, Karl May, Charles Dickens, Julio Verne, los fabulistas Collodi, Andersen, Grimm y La Fontaine.

Fue Suelly quien nos abrió el mundo del vocabulario, del estilo. Quien nos hizo ver que era preciso dominar el lenguaje, por lo menos hasta que se alcance la utopía de la telepatía. Que las palabras son herramientas fundamentales para construir frases inteligentes. Quien nos hizo ver la diferencia entre lengua y lenguaje, y que, prácticamente, las mismas reglas gramaticales se aplican a los diversos idiomas (lenguas), el objetivo es expresar los pensamientos.

Mientras nos perfeccionaba en las reglas gramaticales, en los adjetivos, en los sustantivos, en las preposiciones, en las concordancias, en los géneros, en los artículos definidos y en los indefinidos, en los verbos, presente, pasado y futuro, transitivos e intransitivos, y en el pozo sin fondo de las excepciones, nos mostraba que el dominio del lenguaje era lo que permitiría mejorar la interacción entre personas, intercambiar conocimiento y raciocinio, perfeccionar la inteligencia. Ya fuera en asuntos filosóficos, ya científicos.

Matemática, Música y Pintura/Escultura son formas de expresión con lenguajes propios y geniales, pero también es a través del lenguaje escrito (y hablado) que pueden ser transmitidas, mientras se perfeccionan. Para otras mieses, como historia, organización, filosofía, el lenguaje es fundamental. Para el bien o para el mal, al fin y al cabo, pueden registrar verdades, falsedades o hasta ayudar a engañar, a veces solo por engañar, a los más crédulos y a los de menor percepción.

La rama más noble del lenguaje es la literatura, la capacidad de registrar en palabras el raciocinio, el pensamiento, el sentimiento, la evaluación, la fantasía, la premonición. La pasión de Suelly era la literatura, en especial la ibérica. Años después, la escultura, pero eso no será objeto de este texto.

La pasión por la literatura era contagiante, y hacía que nos interesáramos en leer aún más, para sorber los asuntos que ella traía.

En aquella época, todo se discutía de forma dicotómica y excluyente (como todavía es hoy), desde cómo organizar los Estados, derecha x izquierda, liberales x conservadores, comunistas x capitalistas. Se organizaban facciones, grupos, partidos, en que palabras de orden predominaban y eran (son) usadas para barajar ideas.

Suelly, siempre bien informada, con su inteligencia, conseguía tener una rara independencia intelectual, sin ser neutra en nada. Eso llamaba la atención. Muchos querían ser así, huir de los estereotipos.

La adolescencia es una fase en que la personalidad todavía está en formación y las personas buscan pertenecer a grupos, manadas, jaurías, cardúmenes, donde se refugien y se sientan acogidas. Sea en hinchadas de fútbol, en turmitas de barrio, en sociedades pseudosecretas o secretas, en compartir drogas y costumbres, en creencias, en tradiciones, pseudoideologías, grupos políticos, en el fondo en cofradías de ayudas y afirmación recíprocas, de donde muchos nunca más salen, o porque se acomodan, o por la jerarquía rígida que no los deja salir. Pasan a ser soldados, no pueden desertar.

Éramos unos pocos en ver, en Suelly, el modelo de libertad e independencia que queríamos (o sería de independencia y libertad, diferencia sutil, pero diferencia, si me entienden).

Fue de la mano de una Suelly enyesada por el currículo escolar obligatorio, que leímos los clásicos (algunos muy pesados): Machado, Cervantes, Eça, Manoel M Almeida, J Alencar, R Pompéia, A Azevedo, J Macedo, Euclides, J Amado, los poetas, Camões, C Alves, Cruz e Souza, F Pessoa, R Queiroz, en fin. A Manoel Bandeira ella lo llevó a la escuela para que lo conociéramos personalmente y discutiéramos poesía, y los modernistas, los macunaímas, la antropofagia.

También fue de su mano que fuimos estimulados a desbravar las nuevas letras, sin riendas: Nelson Rodrigues, Miguel Torga (Contos da Montanha, A Criação do Mundo, etc.), Sylvan Paezzo (con el inolvidable Santa Rosinha do Mangue), los cronistas de entonces, Rubens Braga, Sérgio Porto, Fernando Sabino. A veces aparecíamos con cosas de gusto dudoso y / o fondo político como Don Camilo (Giovani Guareschi) o La nueva clase (Milovan Djilas), ella daba una mirada y hacía una cierta mueca, como quien dice “siempre se aprende algo”, pero no intentaba dirigir nuestras mentes ni poner anteojeras. Cuán agradecido estoy por eso.

En esa época, 1961 a 1965, en virtud de las conmemoraciones del 4º centenario de la ciudad, Río de Janeiro hervía de acontecimientos culturales locales, nacionales y mundiales de altísimo nivel. Marcó época el Festival Internacional del Filme (sep1965), con la presencia de los artistas y directores más famosos de los cuatro continentes: Sofia Loren, Annita Ekberg, Ingmar Bergman, Fellini, Liv Ulman, Marlene Dietrich, Liza Minelli, Cláudia Cardinale, Brigitte Bardot, Alain Delon, Mia Farrow, François Trufaut, Peter O’Tole, en fin, los top de la época.

Era casi imposible conseguir invitaciones y entradas para las sesiones de cine de aquel festival. Hasta la prensa, la radio y la televisión reclamaban, pues solo las conseguían los muy importantes. En las finales, en el cine Rian, en la Av. Atlântica 2964 (hoy es el hotel Pestana), era prácticamente imposible comparecer. El Gobernador era Lacerda y el secretario de turismo el Ing. Enaldo Cravo Peixoto.

Días después de la final del festival, Suelly explicó por qué había faltado a la clase anterior (ella nunca faltaba): había conseguido ir a la final del festival, en el Rian, la víspera. Nos paralizó. Todos queríamos saber detalles y todos pasamos a sentirnos representados en el festival. Recuerdo que alguien preguntó si Anita Ekberg era tan bonita como se decía y Suelly respondió:


_ no sé, no me acerqué, ni dejé que ella se acercara. Cualquier mujer cerca de Ekberg queda fea, yo no iba a arriesgarme cerca de ella.


Reímos todos juntos... Una clase más: “evaluación realista del entorno”. Suelly no era ni linda ni fea, era bonita. Y con 29 años, en la flor de la edad, con la “presencia” que ella sabía imponer, debía llamar mucho la atención de la turma de su franja etaria, especialmente los más cultos e interesantes, como ella. Pero al ver a Ekberg, le pareció mejor evitar comparaciones. Como debemos hacer siempre: lucidez por encima de todo.

Escribo de memoria, con alguna ayuda de “google” (¿cómo piensan que encontré a Enaldo de secretario?), objetivando insertar esta crónica en un libro-video-documental que se está organizando sobre el CAp, registrando la época, el reconocimiento, el aprecio y el cariño de los alumnos por la importancia de Suelly. El miércoles, 13sep2023, fuimos, yo y Fernando de Albuquerque, colega del CAp, a grabar el tal video.

Antes de iniciar la “entrevista”, en su casa, y con la presencia del hijo (también Miguel, homenaje a Miguel de Cervantes), estábamos conversando sobre nuestra “gurú”, mientras las cuidadoras la preparaban (ella está con la salud bastante frágil).

En eso, Fernando recordó que había sido expulsado del salón unas 3 veces, en el gimnasio, porque era muy inquieto, lo que hoy sería dicho “hiperactivo” y la madre de Fernando sería instada a procesar a Suelly por acoso moral. Reímos mucho.

Yo, en cambio, recordé que ella me marcó por la percepción de las cosas, destacándose una rara independencia intelectual en todos los aspectos, sin ser neutra en nada y, al mismo tiempo, hacía parecer trivial discordar en una conversación. Y que eso me impresionaba mucho, pues casi todos ya tenían posiciones sobre casi todo. Era difícil conversar con las personas en el día a día, convictas de sus elecciones y sin argumentos.

Suelly era de izquierda y de derecha al mismo tiempo, sin ser de centro o hasta siéndolo también, un poquito. Judía y no judía. Elegante y educada. Arisca y grosera. Todo eso sin ser contradictoria.

Fernando (que es zurdo) dijo:


_ Ella era política y culturalmente ambidiestra,


Lo que Miguel, hijo de Suelly, comentó:


_ ¿Por qué ambidiestra y no ambisiniestra? ¡Eso es un prejuicio con los zurdos!

Y reímos... Y concluimos:


_ ¡Entonces ella es sinisdiestra, listo!


La palabra sinisdiestra surgió allí (ya consulté el diccionario Aulete 2011 de Paulo Geyer / Lexikon y no está la palabra). Voy a escribir a Lexikon, a Nova Fronteira (Aurélio) y a la Academia Brasileña de Letras y mandar esa, nuevo vocablo de la lengua portuguesa y universal:


Sinisdiestra, adj., personas interesantes, inteligentes y cultas, sin ser sectarias. sf ejemplo: “sinisdiestra como Suelly” (ver M.Fernández in Retrovisor, crónicas, 2023);


Miguel Fernández y Fernández, ingeniero, cronista y articulista, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y del Instituto de Ingeniería # escrito en 2023sep29Ra, 10.000 caracteres


 
 
 

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