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Pandemias & pandemóniums (Aclaraciones esclarecedoras)

  • Foto del escritor: Miguel Fernández
    Miguel Fernández
  • 6 jul
  • 6 min de lectura

Estamos a principios de abril de 2020, hace cerca de 15 días en cuarentena oficial (técnicamente en alejamiento social horizontal – todo el mundo en casa). Eso porque estamos viviendo una pandemia global provocada por un virus de nombre SARS-COV-2 (coronavirus detectado en China a fines de 2019). Dicen que quedará históricamente tan famosa como la pandemia habida en 1918, o sea, hace 102 años, que quedó conocida como “gripe española”.

Con el advenimiento relativamente reciente de internet, el monopolio de la verdad o de la mentira salió de la prensa tradicional y, de repente, todos se vuelven especialistas en epidemiología y todos dan su opinión, causando gran confusión, ¡un pandemónium! Pasan a creer que entienden del asunto (propagación de virus) a partir de reportajes superficiales solo porque están bien escritos, o de una noticia de televisión hablada en tono solemne-serio-convincente o hasta para no sufrir bullying ideológico de alguien en el trabajo o en la turmita.

Con la creciente polarización político-ideológica por la que pasa el mundo, temas técnico-científicos se transforman en debates, quedando entre lo trágico y lo cómico. Hasta personas serias, cultas, sin darse cuenta, al ir a un médico para un diagnóstico, pasaron a interesarse en por quién votó el profesional para evaluar si el diagnóstico es confiable o no. Un “meme” genial que está circulando resumió bien la cosa:

¡QUIEN NO ESTÉ CONFUSO NO ESTÁ BIEN INFORMADO! Perfecto.

Frente a las opiniones absurdas que circulan, con posibles intereses político-mercenarios, nadie oyendo a nadie, siendo profesional de área correlata (ingeniería sanitaria), me propuse escribir este artículo, registrando, aclarando y resumiendo algunos asuntos en boga y considerando que la cuestión gira mucho en torno de bioestadísticas, reales o imaginarias. Creo estar siendo útil a aquellos que, con frecuencia, preguntan sobre el asunto. Y a los arqueólogos del futuro, por estar registrando el momento de la historia.

En la generación posguerra, durante los años 1950 a 1970, había una lista de enfermedades virales que eran consideradas benignas y para las cuales no había vacuna. Así, cuando un hermano “agarraba” una de esas enfermedades, los padres ponían enseguida a los otros hijos cerca para que todos pasaran por el ciclo y quedaran inmunes de una sola vez. Eso porque, además de resolver el problema de los niños de forma rápida, pasarían a ser inmunes ya que, para los adultos que no hubieran sido expuestos, esas enfermedades podrían ser muy graves. Hay varios ejemplos: varicela, paperas, tos ferina, rubéola, sarampión. Tristemente, algunos niños morían de esas enfermedades, como está siendo el caso del sarampión, que resurgió recientemente.

Desde entonces, para varias de esas enfermedades fueron desarrolladas vacunas y en la generación siguiente, los niños fueron así “artificialmente” inmunizados (vacunados) contra la mayoría de esos patógenos.

Pasemos a la COVID-19 que hoy nos aflige. Los relatos describen que es una virosis blanda y sin mayores consecuencias en niños y adultos jóvenes, pero que es potencialmente letal para ancianos y/o portadores de otras enfermedades, comunes en personas a partir de 60 años. Muy parecido con la varicela y las paperas.

Esa franja etaria, de los nacidos a partir de 1960 (por encima de los 60 años: anciano), aun sin tener cuadro de diabetes, asma, cáncer, tuberculosis u otras enfermedades preexistentes, viene siendo asociada a cuadros graves derivados de la contaminación con la COVID19 y están todos clasificados como de riesgo.

Ejemplificando, casi todos los de mi generación tuvieron varicela en la infancia, de modo que la generación anciana en este año 2020, en su mayoría, es inmune a la varicela. Pero NADIE de esta generación tuvo COVID-19 pues el virus es nuevo. Entonces, la COVID-19 hará con la población total lo que la varicela hizo en el pasado, solo que encima de una población anciana que no adquirió la inmunidad natural cuando niña, lo que hace prever una tasa de muertes alta dentro de la franja etaria por encima de 60 años.

A partir de una devastación inicial, la COVID-19 será apenas una virosis más, de las muchas que andan por ahí y, ojalá, habrá una vacuna para ella, como existe para viruela, sarampión, fiebre amarilla, etc.

La consecuencia social predominante de eso debe ser una alteración del perfil de distribución de edades en la población de varios países. En el mundo occidental, en el cual estamos insertados, la pirámide etaria ya viene invirtiéndose desde hace algunas décadas, en consecuencia de la reducción de las tasas de natalidad y aumento de la longevidad, con consecuente aumento en números absolutos y proporcionales del número de ancianos. ¡Cada vez más gente llega a los 100 años!

Nótese que una reducción drástica de la población por encima de 60 años descarga significativamente los gastos con jubilaciones y costosos cuidados médicos para enfermedades crónicas (diabetes, hemodiálisis, trasplantes, etc.). No es creíble que el Estado, cualquiera que sea, no vea o no piense en eso: ¡equilibrar las cuentas disminuyendo los gastos con los viejos! Ni los Gobiernos ni los que disputan el control del Estado.

¡Nadie habla de eso! La COVID-19 va a hacer el “servicio sucio”, con una parte de la sociedad (¿algunos políticos? ¿cuáles?) fingiendo que se está haciendo alguna cosa para “salir bien en la foto”. Recordémonos de que Delfim Neto alrededor de 1974 le dijo a Pratini de Moraes: el Estado es un ente aético. ¿O será esto un ensayo para algo que todavía está por venir? ¿Está el planeta superpoblado?

De cualquier forma, esa reducción en el número de ancianos (y otros que se encuadran en el perfil de riesgo) debe ocurrir hasta el advenimiento de una vacuna o un remedio, pues sea la curva de Gauss más o menos simétrica, más acentuada y corta o más achatada y larga, la integral bajo ella será la misma. ¿Entendieron o mataron las clases de estadística y cálculo diferencial?

Conclusión, con cuarentena, personas morirán a lo largo de un período mayor y sin cuarentena morirán en tiempo más corto. En esta segunda hipótesis, muriendo en período menor, habrá congestión en los hospitales y cementerios y, si no hubiera hospital para todos, morirán más personas por ese motivo.

Por otro lado, otra gente morirá si hubiera desorganización social (hambre, confusiones, saqueos, etc.). La cuestión que se impone es el precio político y cada grupo intenta imponer a otro el ônus de lo que va a ocurrir y de cuánto va a doler. Cada uno quiere ver el pandemónium en el regazo de otro grupo.


PS: aclarando las expresiones del modismo, base Petit Larousse 1961, traducidas y adaptadas o creadas por el autor de este artículo:

Alejamiento Social Horizontal: cuando todos deben permanecer en casa, restringiendo al máximo el contacto entre las personas y el contagio

Alejamiento Social Vertical: cuando solo algunos grupos quedan aislados. Por ejemplo, los de mayor riesgo de desarrollar un cuadro más grave. En el caso de la COVID-19 serían los ancianos, los diabéticos, los cardíacos, etc.; jóvenes y saludables podrían continuar circulando normalmente

Endemia, s.fem, del griego, endêmon nosêma: enfermedad fijada y diseminada en determinada área o región, que ni aumenta ni disminuye en el tiempo y en la proporción en que infesta a sus habitantes y la región de forma continua

Epidemia, s.fem, del griego epi, encima, dêmos: gente, pueblo) aparición o aumento rápido de una enfermedad que ataca al mismo tiempo a muchas personas en una comunidad o región. enfermedad contagiosa que, en determinada área, alcanza gran número de personas al mismo tiempo como la gripe, la fiebre, el cólera, la fiebre tifoidea. La epidemia difiere de la endemia porque la epidemia es un evento de cierta forma al acaso, mientras la endemia es una constante o periódicamente previsible.

Ideología, s.fem, del griego idéa (idea) y logos (ciencia): ciencia de las ideas, conjunto de ideas de un grupo y de una época traduciendo una situación histórica; peyorativo: doctrina que propone ideales irrealizables; Ideólogo: persona ligada sistemáticamente a una doctrina filosófica o social; soñador que persigue un ideal irrealizable

Pandemia, s.fem; es la diseminación de una epidemia (una enfermedad contagiosa) por regiones muy grandes como un continente o el globo terrestre

Pandemónium, s.masc, del griego, pan: todo, todos y daimon: demonio; capital imaginaria del infierno, lugar donde reinan todas las formas de corrupción y desorden; google: asociación de personas para promover el mal y el desorden

Brote: s.masc, google: aumento significativo y rápido de alguna cosa, seguido o no de un decaimiento o disminución volviendo a la situación anterior o próxima al aumento de la cosa. Una enfermedad endémica puede tener brotes y volverse una epidemia o no. Un brote puede ser más acentuado o menos acentuado.


Miguel Fernández y Fernández, ingeniero, cronista y articulista, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y del Instituto de Ingeniería # escrito en 2020abr R2026jan, 8.130 caracteres
 
 
 

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