Puede, pero no debe
- Miguel Fernández

- 6 jul
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En un Siulbesa (Simposio Luso-Brasileño de Ingeniería Sanitaria), alrededor de 2010, alquilé un coche y fui a pasear por Coimbra con una amiga. Buscábamos un lugar adecuado para estacionar cerca del rectorado de la Universidad, en el Casco Viejo, cuando en una curva vimos una serie de coches estacionados perpendicularmente al bordillo y dos lugares libres. Estacionamos.
No había señalización ni permitiendo ni prohibiendo. Pero "pobre cuando ve mucha limosna desconfía", resolvimos preguntar al vendedor de periódicos de un quiosco en el jardín frente al lugar, que conversaba con un amigo-cliente:
- ¿Puedo estacionar allí?
- "Puede", respondió el amigo del vendedor de periódicos...
Felices con la información, ya íbamos alejándonos en dirección a la universidad cuando oímos una voz venida del quiosco: "pero no debe".
- ¿Cómo así?
- "Va a ser multado"
Y allá fuimos a buscar un "parking" (así mismo, en inglés) a un kilómetro de allí, para no molestarnos ni ser multados.
Y quedamos sabiendo que podemos hacer lo que queramos y cuando queramos, incluso matar a alguien, "pero no debe". Puede haber consecuencias. Certísimo.
Miguel Fernández y Fernández, ingeniero, cronista y articulista, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y del Instituto de Ingeniería, publicado en la Revista ABES Bio n°84 Jul/Sep 2017, pág.25. # R2026jan, 1.093 caracteres



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