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Congresos 2017, ABES São Paulo

  • Foto del escritor: Miguel Fernández
    Miguel Fernández
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

La solemnidad de apertura, en el novísimo São Paulo Expo, tenía una novedad: el escenario estaba rodeado por filas de butacas. Algunos pensaron que no funcionaría. Pero funcionó. Todos de traje y corbata o vestidos de fiesta. Yo acompañando a dos invitados internacionales, el Ing. Ventura Bengoechea, representando a la AWWA (American Water Works Association), y el ing. Becerra Coelho, director de Coorasan (Cooperativa de Aguas de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia), que venían a hablar sobre un modelo institucional inexistente en Brasil: las empresas públicas no estatales, o cooperativas de usuarios. Estábamos sentados junto a un pasillo que dividía dos sectores del auditorio.

En el sector adyacente, también junto al pasillo, estaba sentada una querida, bonita y simpática joven ingeniera, profesionalmente militante/activista de ABES y políticamente petista (Partido de los Trabajadores). Cuando los políticos hablaban (y el expresidente FHC se entusiasmó en el micrófono, haciendo recordar a Fidel), todos aplaudían, menos la colega.

Recordé entonces cuando era niño y leía los cómics de Walt Disney, en especial los del Pato Donald y sus personajes, Tío Rico el avaro, Narciso Bello el suertudo, Giro Sintornillos, el “inventor”... En un episodio que, veo, no olvidé, Giro Sintornillos trataba de inventar una “lámpara oscura”, que consistía en una lámpara que, una vez “encendida” (conectada), en vez de aclarar el ambiente, absorbería la luz presente oscureciendo el entorno, artilugio que hasta hoy considero un desperdicio que no haya sido desarrollado por la industria ni por las universidades. ¡Imaginen el ahorro en cortinas!!!

Allí, en aquel momento, en aquel auditorio, concluí que la colega había desarrollado un dispositivo análogo al que Giro Sintornillos buscaba: un “dispositivo del silencio”. Tal cual un agujero negro, absorbía el sonido del entorno. Otra buena idea para tesis de maestría-doctorado: ¡imaginen el ahorro en aislamiento acústico!!! ¡Imaginen la practicidad! Como diría Nelson Rodrigues, ¡solo los ciegos no lo veían! ¡La colega conseguía absorber el sonido de los discursos, de los aplausos, de los cuchicheos, transformando en silencio el entorno! Por primera vez éramos testigos del funcionamiento de tal invento en este planeta (¿será que Disney cobrará royalties?). Y fue así hasta que el maestro João Carlos Martins y la camerata atacaron con Vivaldi y Villa-Lobos: la colega salió del trance y aplaudió entusiasmadamente, interrumpiendo el experimento del “agujero-silencio” (políticamente más correcto que agujero negro)...

En otra ocasión, asistimos a un episodio hilarante: un colega, cuyo nombre no vamos a citar, iniciaba su conferencia y, como había público de habla inglesa y de habla española, preguntó, en serio, si los presentes preferían que hablase en inglés o en español. Nuestro conferencista, entonces, habló unas 10 palabras en portuñol, pasó al portugués y siguió en la lengua de Camões hasta el final, sin darse cuenta, a pesar de las risitas generalizadas, en especial del moderador que (maldad) hizo varias intervenciones en inglés y en español sin que la persona se diera cuenta...



Miguel Fernández y Fernández, ingeniero, cronista y articulista, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y del Instituto de Ingeniería # escrito en 24nov2017 R2026eneRa, 2.977 caracteres.




 
 
 

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