Cosmopolitas
- Miguel Fernández

- hace 2 días
- 2 Min. de lectura
Eran los primeros días de 1988 y estoy en Paramus, New Jersey, en la casa del amigo LGoldblatt. La víspera habíamos tenido una reunión en LouisBerger Consultants y hoy me llevaría hasta EastNorthport, Long Island, NY.
Despertamos con unos 75 cm de nieve en las calles, o sea, solo se transitaba por donde el raspador estuviera pasando, y Leonard sugiere dejarme en la parada del autobús tipo interestatal que me llevaría hasta la terminal de ómnibus de Manhattan (¿Central Station?) y de allí tomar metro-tren hasta ENorthport. Así fue hecho.
Al bajar en la tal Estación Central (terminal de ómnibus) encima de la del metro, con una maleta en una mano y otra menor en la otra mano, guantes, sobretodo, bufanda, boina para nieve-frío, me encontré con un vestíbulo enorme, diversas llegadas y salidas, escaleras mecánicas y no mecánicas, rampas, en fin, una parafernalia de flechas, indicaciones, nombres, que el 99,5% de las personas, como mínimo, ignoraban por ya saber sus caminos de memoria, pues hacían aquello casi diariamente, como cada uno de nosotros hace en su ciudad.
Me detuve a mirar las flechas y placas, más o menos en el centro del vestíbulo, con unos 50 m de diámetro o más. Debía de ser el prototipo del viajero o turista llegando a la gran ciudad. ¿Sería un paleto? ¿Sería un inmigrante? ¿Un viajero cualquiera? ¿Quién sería? No importa, atraje la inmediata atención de un personaje igualito al X9 de la serie Baretta, que se acercó viniendo no sé de dónde y, procurando ser simpático, dijo:
— Do you need help? (¿necesita ayuda?)
Miré la figura y me quedé midiendo al tipejo de arriba abajo unas tres veces con la mirada.
Mientras tanto el X9 hacía lo mismo, midiéndome con la mirada de arriba abajo y de abajo arriba unas tres veces. Hasta que nuestras miradas se encontraron y quedamos los dos pensando, creo que más o menos lo siguiente:
>Yo: era justo lo que me faltaba, este polluelo mezcla de loro con guacamayo (tal la profusión de colores vivos en la indumentaria que iba de blazer verde, pantalón morado, camisa azul, a zapatillas blancas y sombrero tirolés con plumita y todo) va a intentar pasarme algún cuento del tío o querer aplicar algún golpe, pero va a conseguir hacerme perder tiempo.
> Él: ¿de qué otra gran ciudad será este pájaro extraño que me examina de la misma forma que yo lo examino? Mejor no perder tiempo en vano.
Sin ninguna palabra adicional de él ni ninguna mía, dio una sonrisa, dio media vuelta y fue a la lucha.
Me sentí en casa. Ciudad grande es todo igual.

Comentarios