Entonces quédate, pô
- Miguel Fernández

- 30 jun
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MONTREAL Engenharia era una empresa 100% brasileña, y el nombre una sigla: Montaje y Representación Industrial. Era una de las mayores empresas de ingeniería de Brasil, y ciertamente del mundo, con más de 15.000 empleados, llegando a 25.000 alrededor de 1978, en la época de la construcción del vano central del Puente Río- Niterói. Las oficinas ocupaban diversos pisos en la calle São José 90, en Río, en São Paulo en la calle Avanhandava (¿nº 55?), en Belo Horizonte, en Porto Alegre, Salvador, Recife, en fin. Fue responsable por gran número de obras industriales en Brasil (refinerías, fábricas de cemento, siderúrgicas, y una miscelánea de otras). Una verdadera Escuela de Ingeniería.
En 1969 yo era pasante de la división de ingeniería civil, trabajando con los ingenieros Geraldo Torres, Cristiano G. Henning, Márcio Fraga, el arquitecto Gilberto Ribeiro, la secretaria Cyrlei y otros. ¡Cómo me trataron bien y me enseñaron a hacer y a gustar de hacer ingeniería!
Hora del almuerzo, ascensor lleno, incluyendo al competente ingeniero Paulo Carvalho, entonces jefe del Departamento de Presupuestos de toda Montreal. Alegre, expansivo, vozarrón, el ing. Paulo era más conocido como Paulo Palabrota porque, decía la leyenda, en el registro de su nombre faltó una letra y por eso él no conseguía articular una frase sin algunas inserciones fuera del diccionario. Un personajazo adorable.
En eso, el ascensor para en un piso y entra otro ingeniero que yo no conocía. Digamos que fuese Jorge. El diálogo que siguió, iniciado por Paulo, fue inolvidable:
_ Oye Jorge, oí decir que pediste la renuncia hoy, ¿es verdad?
_ Sí. Me voy. Aquí hay mucho HDP (hijo de puta).
_ ¿Y te vas para dónde, coño?
_ Me voy para Metropolitana.
_ Si es solo por eso, es mejor que te quedes, “coño”.
_ ¿Por qué?
_ Porque aquí ya conoces a los HDP, coño.
_ ¿Y entonces?
_ Allá todavía vas a tener que descubrirlos.
Carcajada general en el ascensor y el entonces pasantito que les habla, perplejo, viendo y aprendiendo cómo funcionaba, cómo pensaba, cómo actuaba y cómo hablaba la ingeniería que no se aprende en la escuela...
Regístrese que el colega se fue de verdad. Pero yo creo que Paulo tenía razón. En todos los lugares hay de todo y de todos.
Nota: la interjección “coño” (y su variante sintética “co”) era y es usada, en profusión, en el lenguaje ingenieril tanto como coma, como espacio o como punto final
Miguel Fernández y Fernández, ingeniero, cronista y articulista, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y del Instituto de Ingeniería # escrito en 2016nov02 R2026janRc, 2.318 caracteres


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