Vade Mecum, parte 2, Maurice Assuf e Maquiavel
- Miguel Fernández

- 7 jul
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El profesor Assuf, como la mayoría se refería a él, era un hombre de porte altivo, siempre vestido con trajes impecables, incluido el chaleco (por eso se llama traje de tres piezas), hermosas corbatas de seda y un automóvil, único en la ciudad, quizá en el país, un elegantísimo Bentley inglés de color gris metálico, con el volante a la derecha. Era un ejemplo de que un abogado podía triunfar ejerciendo su profesión en el mercado. Las malas lenguas decían que había heredado una fortuna de su padre, un inmigrante libanés comerciante de tejidos, pero era evidente que se trataba de la envidia de los resentidos.
Sus clases estaban bien preparadas y bien presentadas; no había pregunta sobre la que no supiera exponer con conocimiento, claridad y brillantez.
La asignatura de Historia del Derecho Nacional (HDN) comenzaba el curso con los orígenes del Derecho Brasileño: el "derecho portugués", con sus "Ordenações Filipinas". Y el "derecho portugués" provenía del "derecho romano", que tenía influencias griegas. A su vez, el derecho portugués recibió fuertes influencias del derecho árabe y del derecho anglosajón. Interesantísimo.
En la clase sobre derecho árabe, cuando el profesor explicaba que casi todas las palabras que empiezan por "al" tienen ese origen, poniendo como ejemplos alvará, alforria, alfândega, alferes, algemas, una compañera lo interrumpió para decir "almôndega". Como resultado, toda la clase pasó a conocerla únicamente como "almôndega". Es posible que nadie recuerde su verdadero nombre.
Otra característica memorable de las clases de Assuf era que comenzaban y terminaban exactamente en los horarios establecidos, los lunes, miércoles y viernes. Al terminar la clase, se acercaba a la puerta y, con una técnica impresionante, lanzaba la tiza hacia la "pizarra" (así se llamaba entonces al pizarrón negro) de tal manera que la tiza golpeaba el tablero y caía en la bandeja para el polvo y el borrador. Solo quien haya intentado hacer eso sabe lo difícil que es; la tiza cae al suelo la mayoría de las veces. Es como lanzar un balón de baloncesto a la canasta sin entrenar. No entra, salvo por casualidad.
Pues bien, en el curso de Historia del Derecho Nacional, además del derecho romano, árabe y anglosajón, había otros temas. Uno de ellos era Maquiavelo (Niccolò Machiavelli), quien, en 1513, escribió el mundialmente famoso libro "El Príncipe", publicado solo de manera póstuma, en 1532. Tanto el libro como Maquiavelo son controvertidos y se les atribuyen numerosas frases célebres:
Ø "Es mejor ser temido que amado."
Ø "El fin justifica los medios."
Ø "Dios no hará todo, para no quitarnos el libre albedrío y la parte de gloria que nos corresponde."
Ø "También es muy estimado el príncipe que actúa como verdadero amigo o enemigo; es decir, que se declara sin reservas a favor de unos y contra otros, política que siempre es más útil que la neutralidad."
En aquella época, debido a Golbery y a la fama de maquiavélico que había acumulado, el tema estaba totalmente de moda. Como todos los años Assuf dedicaba una semana a "Maquiavelo", aquel año varios exalumnos decidieron asistir a las clases para revivir el tema. Como consecuencia, en lugar de los 40 alumnos habituales, hubo otros tantos interesados en asistir. Fue necesario trasladar las clases a un auditorio designado por la dirección de la Escuela para albergar entre 80 y 100 personas.
La semana fue un éxito, no solo por el tema, sino también por el profundo conocimiento y las interpretaciones filosóficas de Assuf, quien, debido al auditorio ampliado, se esmeró aún más.
El viernes, al terminar la última clase, el profesor se acercó a la puerta, lanzó la tiza, que cayó perfectamente en la bandeja, y salió. El auditorio estalló en aplausos por la actuación, tanto de las clases como de la tiza.
Assuf los oyó, volvió al aula, subió al pequeño estrado del auditorio-aula, hizo un gesto como diciendo "_Silencio", los aplausos cesaron y el silencio se impuso. Después de unos cinco segundos en ese silencio (técnica de un orador experimentado), Assuf dijo:
_Veo que los alumnos están muy entusiasmados con Maquiavelo y con los maquiavélicos.
Pausa oratoria.
_Pero recuerden: Maquiavelo nunca pasó de ser asesor.
Y se retiró sin decir nada más. La clase comprendió el mensaje, tardó unos cinco segundos más en reaccionar y respondió con el doble de aplausos. Assuf debió de oírlos mientras bajaba las escaleras del edificio y subía a su Bentley, con el ego satisfecho, para ir a disfrutar de su merecido whisky de 25 años con la sensación del deber cumplido.
Miguel Fernández y Fernández, ingeniero, cronista y articulista, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y del Instituto de Ingeniería # escrito en 2024nov/dic R2025dicRd, 4.144 toques


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