Vi-ví
- Miguel Fernández

- 3 jul
- 1 min de lectura
Vi amores llegar,
vi amores partir,
vi pasiones que terminaron,
vi pasiones que no terminaron.
¿No eran pasiones?
Nadé, jugué, navegué
y amé,
gané y perdí,
abandoné y fui abandonado,
enfermé y sané,
viajé y regresé,
me fui y volví,
trabajé y produje.
Detenerme, ni siquiera lo intenté.
Ya reí y ya lloré,
oí silencios,
oí maldades,
oí bondades,
oí mentiras,
oí verdades,
oí hablar por hablar,
oí disculpas y oí culpas.
Oí música y me deleité.
Oí ruidos y me molesté.
Oí hablar con convicción,
oí hablar sin convicción,
oí hablar incluso por convicción,
oí hablar por no callar,
hablarle a las paredes,
hablarle al viento.
Intenté cambiarme a mí mismo,
intenté cambiar a los demás,
intenté cambiar el mundo.
¿Era solo imaginar?
A veces fui cobarde,
a veces fui valiente,
a veces llegué en el momento equivocado,
a veces en el momento oportuno,
me mintieron más de lo que mentí,
literalmente y poéticamente,
No todo lo que vi, lo viví.
Hay cosas que solo oí.
Oí, callé, hablé, grité, me equivoqué y acerté.
Vi semillas germinar y vi raíces,
vi las hojas reverdecer,
vi los tallos engrosar,
vi flores y vi frutos.
¡Entonces vi volver a empezar!
Ante las opciones,
fui temerario.
Vi a Él, siempre presente.
Vi amigos y amigas,
antiguos y nuevos,
a algunos ya no los veo más por aquí.
Vi hijos y nietos. ¡Adorables!
Espero que vengan más.
El viaje ya ha valido la pena.
Vi-ví.

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